Después del cine, el 3D está arraigado en los televisores desde hace varios años. Mientras que hasta hace un tiempo estaba de moda, esta tecnología está claramente perdiendo impulso. Pero vale la pena señalar que todavía hay muchos videos en 3D por ahí. Para poder disfrutarlas, se necesitan gafas compatibles, que se suministran normalmente. Dos tecnologías coexisten: la 3D activa y la 3D pasiva. La 3D activa requiere unas gafas motorizadas que estén sincronizadas con el videoproyector y que cierren sucesivamente los ojos derecho e izquierdo para mostrar una imagen en 3D. Las imágenes están en Full HD (1920 x 1080 píxeles), sin pérdida de brillo. Pero las gafas son pesadas, caras y cansadas a largo plazo. Con la 3D pasiva, unas simples gafas polarizadas son suficientes para generar una imagen 3D. No hay sincronización con el televisor y las gafas son más asequibles, más ligeras y más cómodas cuando no hay batería. La otra cara de la moneda es que la definición es HD 720p (1280 x 720 píxeles) para cada ojo, por lo que para disfrutar de la 3D, es obviamente esencial tener un contenido compatible. Sin embargo, muchos televisores también son capaces de convertir una fuente 2D a 3D… con diversos grados de éxito. Finalmente, Samsung y Philips han decidido abandonar el 3D en sus televisores, mientras que otros como Sony sólo lo ofrecen en un pequeño puñado de modelos.